Marruecos

APY inició su labor de cooperación en Marruecos en 2003, con el proyecto de creación y puesta en funcionamiento de dos Centros de la Mujer en las comunas de Beni Ouakil y Ait Sidarn’Udrar. Las actuaciones en este proyecto se centraban en la construcción de dos centros y la puesta en marcha de cursos de formación laboral y servicios de asesoría y ayuda a la mujer. Su buena marcha y acogida entre las personas beneficiarias, han sido la base para dar continuidad a otras intervenciones de características similares, siempre coordinando con la planificación local (como la Iniciativa Nacional de Desarrollo Humano – INDH y otros programas estatales) a través del socio local CECODEL (Centro de Estudios Cooperativos Para el Desarrollo Local).

En la actualidad, APY continúa su labor en la zona con dos proyectos que se encuentran en ejecución: Creación y puesta en marcha de una Escuela – Taller de técnicas de construcción en Uixan y ¨Mejora de las condiciones socioeconómicas de los campesinos y campesinas del municipio rural de Trougout en el Rif*.
El Rif es una región montañosa del norte de Marruecos, en la costa del mar Mediterráneo, entre las ciudades de Tetuán y Nador. Se trata de un área tradicionalmente aislada y desfavorecida. Sus habitantes son bereberes, y el idioma materno mayoritario es el rifeño o tarifit, aunque muchos hablan también el árabe (oficial), y el francés y el español como principales lenguas extranjeras.
Las condiciones del Rif no permiten, por el momento, un desarrollo económico basado en inversiones capitalistas. Las inversiones hechas por España en Marruecos lo demuestran, ya que éstas no se han hecho en la zona tradicionalmente bajo influencia española (el Norte), sino allí donde se acumula el capital: el triángulo Rabat-Casablanca-Settat. Los mismos rifeños, cuando acumulan un cierto capital, van a invertirlo fuera de su región. Al menos en una primera fase, el fomento de la economía social en el Rif, más que necesario, es urgente, siendo el cooperativismo esencial para el desarrollo de esta economía social.
Hay cuatro razones que nos obligan a concebir el desarrollo del Rif dentro de una perspectiva
de economía social:
- Escasez de los recursos naturales y financieros.
- El sistema de la propiedad rústica en el Rif es uno de los más complejos en Marruecos, ya que la tierra no es sólo un bien económico, sino más bien una identificación y una representación simbólico-cultural.
- La destrucción de las estructuras tradicionales de cooperación y solidaridad. Cooperar es un concepto que hay que reintroducir.
- El sistema de las mentalidades, sobre todo en lo que atañe a cuestiones de patrimonio, de las relaciones de sexo-género, de la sociedad-Estado, y las resistencias derivadas, forman en cierto modo, el principal obstáculo al desarrollo de la zona.
Es por ello, que nuestra presencia en ésta zona deprimida del país tiene como propósito contribuir a mejorar las condiciones socio-económicas de sus habitantes. Todo ello con un énfasis especial en la promoción de oportunidades para la mujer, sometida históricamente a vejaciones que han limitado sus posibilidades de inserción a la vida laboral, política, social y económica y confinada al ámbito privado de sus familias.
