Presentación
Mirar al futuro para planificar una estrategia, para definir unas acciones, para trazar un rumbo a seguir por una organización, es un ejercicio que requiere pensar en el pasado, en el camino recorrido y en las experiencias vividas, aprender de lo que se hizo, recordar de dónde venimos.
Cuando en el año 92 decidimos no permanecer como espectadores de lo que estaba sucediendo en la antigua Yugoslavia, cuando en ese momento decidimos hacer de la Solidaridad un camino a seguir, poco pensábamos y poco nos importaba hacia dónde iría y hasta dónde llegaría esa decisión de pasar a la acción, simplemente no podíamos quedarnos indiferentes ante lo que estaba sucediendo.
Ernest Hemingway encabezó su novela Por quién doblan las campanas, con una cita de John Donne que recoge bien el sentimiento que movió a un grupo de ciudadanos y ciudadanas a movilizarse ante una guerra que volvía a desangrar el corazón de Europa.
“Nadie es una isla completo en si mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia; la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti.”
Fue el momento de actuar, de comenzar un modelo de acción que recogía una herencia histórica, la herencia que nos dejaba el final de un siglo que vivimos presenciando, en directo o por la televisión, acontecimientos como la caída del muro de Berlín, la primera guerra del Golfo, los conflictos en Centro América, la impunidad de las dictaduras de Chile y Argentina, o el renacer a la libertad con la transición en nuestro país.
No quisimos pasar como espectadores de lo que sucedía en los Balcanes y tampoco quisimos parar la acción solidaria iniciada en un conflicto a las puertas de nuestras casas, no habría sido justo. Un día, los acontecimientos te desbordan, cuando aún no éramos capaces de entender que sucedía en los Balcanes, nos despertamos con que un genocidio estaba desangrando África. No quisimos ser espectadores. Nos embarcamos con la misma motivación en ayudar a las personas que estaban sufriendo en Ruanda. Ruanda, cómo explicarlo. Creo que hacer un ejercicio de descripción de lo que fue aquello y buscar las causas que provocaron aquel genocidio corresponden a otro espacio y a otro momento, pero forma parte de nuestra historia como organización, como personas. En ocasiones me pregunto cómo tratarán los libros de historia dentro de veinte años lo que allí sucedió. Creo que es nuestra obligación no olvidarlo.
Hemos crecido como organización, hemos iniciado proyectos en diferentes países y con diferentes culturas. La antigua Yugoslavia, Ruanda, Cuba, Costa Rica, El Salvador, Perú, Marruecos, República Dominicana, los campamentos de refugiados saharauis y ahora Palestina, trabajar junto a las personas que más lo necesitan y no ser solo espectadores de una realidad que creemos injusta, sigue siendo la esencia de la Fundación para la Cooperación APY-Solidaridad en Acción.
Mirar al futuro requiere conocer el pasado, ser conscientes de donde venimos, buscar la esencia de lo que hacemos y reforzarnos en los ideales y los valores que han hecho de la Fundación para la Cooperación APY-Solidaridad en Acción la institución que es hoy.
Juan José Toledo Aral
Presidente de la
Fundación para la Cooperación APY-Solidaridad en Acción
